Reflexiona sobre tu misión del ahora: ¿Qué quieres en tu vida?

Tras hacer la breve introducción del blog anterior sobre mi punto de vista del concepto de Misión de Vida, quiero que reflexiones sobre ello y sobre todo, que veas si se ajusta a tus condiciones actuales, a como vives y a qué dedicas tus horas tan valiosas porque juntas moldean tu camino, tu existencia, tu VIDA.

Papel ,boli y entorno tranquilo please…

Ejercicio 1

  1. ¿Qué te hace disfrutar, sentir bien, vibrar?
  2. ¿Qué lugar elegirías para vivir? Campo, ciudad, un país concreto, da igual, lo primero que se te ocurra.
  3. ¿Cuál es tu pasión?
  4. ¿Qué personas quieres a tu alrededor?
  5. ¿Qué características personales necesitas para cumplir tu sueño? Valores, rasgos de la personalidad…
  6. ¿Dónde trabajarías? Describe el entorno.
  7. Ingresos que necesitas al mes para sostener tu estilo de vida idóneo.

Cuando acabes elabora un breve resumen, inventa un nombre y crea una historia o elígete a ti como protagonista, te dará muchísimas pistas sobre lo que deseas.

Ejercicio 2

Otra buena forma de conocer tus gustos, valores y tu camino deseado o anhelado en el caso de que no estuvieses ya en el, es mediante tu entorno. Haz una lista de las personas a las que admiras, 7 u 8 personas valen.

Al lado de cada una de ellas escribe el porqué las/los admiras, qué valores o modo de vida llevan que tanto anhelas o envidias (envidia sana) y qué harías tú con esas características que aún no tienes.

Cuando acabes este ejercicio observarás que se repiten muchas palabras, adjetivos, valores e incluso personas. Te están dando las pautas exactas de hacia donde quieres ir, tómate tu tiempo haciendo este ejercicio tan revelador y medita sobre la necesidad que te lleva a idolatrar a cada una de estas personas.

Ejercicio 3

Ahora quiero que me digas si en tu vida tienes días en los que te acuestas y sientes plenitud y satisfacción, días en los que te sientes lleno/a y feliz. Analiza que hiciste en esos días: actividades, personas que estuvieron contigo aquella jornada, emociones que sentiste y que te llenaron tanto y cualquier cosa que sumase en tus recuerdos, tráelos a tu mente y dale forma con tus manos.

Todas esas cosas, personas y actividades definitivamente tienen que estar en tu misión del ahora, son imprescindibles para ti.

Ejercicio 4

Piensa por un momento qué es lo que te diferencia del resto, qué te hace diferenciarte de tu entorno: amigos/as de la infancia o actuales, conocidos y familiares. Si conoces bien tus debilidades y fortalezas sabrás de primera mano como actuar en cada situación o en cada obstáculo que se presente.

Y una última pregunta :¿Cuáles son los temas por los que te sientes atraído/a? Éstos tienen que ocupar una parte de tu tiempo.

Cuando hayas acabado todo habrás subido un peldaño en tu propio autoconocimiento, sabrás mejor hacia donde tirar para sentir esa coherencia de la que hablaba en el primer blog, para vibrar en consonancia con tus actos y decisiones.

Te aconsejo que pares el ritmo diario cada cierto tiempo para hacerte estas preguntas y corroborar que todo esté en orden, es una genial herramienta para sentir satisfacción y sobre todo para vivir en concordancia con uno/a mismo/a y a la vez aceptar la voracidad de la vida que sin darnos cuenta nos lleva de un lado a otro.

-Pues sí… Hoy estamos aquí y mañana no.

-¡Escúchate!

-¡Y vive de acuerdo a tus ideales!

-Pero no te creas nada…

GRACIAS.

Misión de vida

Está bastante de moda que la gente se funda los sesos a diario en busca de su Misión de vida, buscando algo estático y permanente que de sentido a su existencia terrenal y lo escucho con bastante asiduidad últimamente.

-¿Crees que tiene sentido? -Espera no contestes aún…

Tu misión de vida cuando tenías 15 años posiblemente era ligarte a ese chico/a que tanto te gustaba y que pasaba abiertamente de ti. Así pues, obviamente y eso espero, es diferente a tu actual propósito, eso que te hace despertar con ganas de comerte el mundo cada mañana. Y con certeza, será distinto a tu propósito de vida dentro de 20 años.

-¿Qué piensas ahora?… Quizá estés englobando demasiado en un sólo concepto y por ende, dándole demasiada importancia y peso en tu día a día.

Mi consejo es que no vayas buscando como un loco/a tu propósito de vida porque no existe ni vas a encontrarlo tal cual, excepto si eres de ese 1% de la población que lo tiene clarísimo desde que nace y si es así te felicito porque tienes ya mucho camino ganado.

-Un segundo, no todo se acaba aquí, puedo proponerte una opción…

Porqué no buscas tu misión ahora mismo, en este instante, en este momento presente, en este periodo de tu vida y aceptando plenamente que en cualquier momento cambie de manera radical y con ello, aceptando una parte inherente a la vida, la intemporalidad de ésta.

-Hazte esta pregunta: ¿Cuál es ahora mismo el verdadero norte de tu vida?

Te puedo proponer unas pautas que pueden guiarte a meditar si las actividades, decisiones, acciones, compañía y demás elementos de tu vida están en coherencia con tu propósito. Sabrás que has escogido bien si:

  • Estás y sientes conexión y coherencia contigo mismo, es decir, te sientes agusto y te apetece en esr justo momento.
  • Te ayuda a crecer aunque no sea algo agradable del todo como puede ser una formación para una futura ocupación o un ejercicio físico en el caso de que quieras obtener un estado de salud favorable.
  • Esa actividad/decisión te da vibración positiva y sientes esa conexión interna cuando estás inmerso en ella. Una sensación difícil de explicar y para que aparezca has de estar muy conectado contigo mismo/a.
  • La denominada «Llamada del héroe», hay algo que te da mucho miedo pero que sabes que tienes que trascender porque detrás esconde un paso más hacia tu libertad, algo que intuyes merece la pena ver y sentir. O bien puedes haberte cansado de sufrir por algún tipo de conducta mantenida durante años y que sientas la necesidad de superarla para que no siga complicándote la vida, como puede ser superar la timidez.

Es difícil porque el ritmo frenético de la sociedad en la que vives hace que estés completamente desconectado de ti mismo/a y vas por la vida dando tumbos sin apenas plantearte el porqué haces lo que haces. Así que te invito a que de vez en cuando pares para hacerte estas preguntas y vivas de acuerdo a tus ideales.

-¡Quítale peso a las palabras y busca tu propósito del ahora! Pero… no te creas nada.

¡Experiméntalo!

Iluminación

Sólo tienes que escucharte en cada decisión, en cada opinión y elección por pequeña que te parezca para ser consciente de lo que de verdad sientes y crees, de tus verdaderos valores.

No pasa nada si va en contra de lo socialmente establecido o si por el contrario tu decisión baila al son de lo «normal», mientras hayas tomado las riendas de tus actos.

-¡Qué más da lo demás! -Opinólogos/as incluídos…

También puedes practicar la espontaneidad, la tan castigada espontaneidad y dejarte llevar por lo que te apetece en ese justo momento sin buscar más razones que la simple excusa de tener ganas, aunque te salga mal. Pero es lo que te apetecía y estarás satisfecho/a al recordar que hiciste lo que creías que tenías que hacer porque equivocarse no está mal y si te sale bien eso que te llevas.

-¡Adelánte! -¡Hazlo!… -Equivocarse es señal de que estás vivo/a…

Y tras esto te sentirás pleno, en paz, porque habrás sido fiel a ti mismo/a.

Para mí eso también es iluminación: coger una linterna y dar luz a tu interior, bien meditando las posibilidades o de forma instantánea haciendo lo que tengas ganas de hacer simplemente porque sí.

Y así poco a poco, decisión tras decisión, serás dueño/a de tu vida. Puesto que la vida es la suma de todos esos momentos y en consecuencia habrás forjado la tuya en consonancia con tus propias creencias.

No te creas nada y compruébalo por ti mismo/a. Siente esa satisfacción y plenitud propias de la iluminación en tu vida sin la necesidad de hacer grandes esfuerzos. ¡Verás que engancha!

-¡No te arrepentirás!

¡Gracias!

No eres tu mente

Un mendigo estuvo junto a una carretera durante más de treinta años. Un día, un desconocido pasó por allí.

-¿Una Limosna? -murmuró el mendigo, alargando mecánicamente su gorro invernal.

-No tengo nada que darte -dijo el desconocido. A continuación preguntó:

-¿Sobre qué estás sentado?

-Nada -Respondió el mendigo-. Sólo una vieja caja. He estado sentado en ella desde no sé cuándo.

-Has mirado dentro alguna vez -preguntó el desconocido.

-No – dijo el mendigo, ¿para qué? No hay nada dentro.

-Echa una mirada – insistió el desconocido.

El mendigo aceptó tan desdichada propuesta por la insistencia de ese extraño hombre. Consiguó abrir la tapa y con infinita sorpresa, incredulidad y dicha vio que la caja estaba llena de oro.

Yo ahora mismo, soy ese extraño que no tiene nada que darte pero que te pide insistentemente que mires dentro de esa caja, esa caja a la que llaman mente o mejor aún, no pongas etiquetas. Mira directamente dentro de tí.

Deja de dirigir tu mirada hacia fuera, hacia la queja y la desdicha como hacía el mendigo y abre esa caja llena de oro que se esconde en tu interior, rebusca y encuéntrala.

Y entonces cuando hayas encontrado todo ese tesoro que albergas, puedes empezar a dirigir tu mirada hacia todo lo demás, dando lo mejor de ti porque lo tienes a mano, latente y fresco.

Pues ahora no te creas nada y corrobóralo. ¡ADELANTE!

GRACIAS.

IGUALDAD

Solo pido igualdad, ni ser más ni ser menos que mis compañeros y amigos, IGUALES.

No te horrorices si llego a los 12-13 años y me pongo una minifalda o ya me maquillo buscando aceptación, es tu culpa. Llevas toda mi infancia sexualizándome con disfraces de princesas, tacones imposibles, maquillajes y pintauñas que nunca he necesitado que me regalasen y que sólo recalcaban que valgo únicamente por mi físico que además ha de ser perfecto e impoluto. Y no estoy en contra de todo eso pero si quisiera disfrazarme de Cenicienta o pintar mis labios de rojo, deja que sea YO quien en ese momento tome esa decisión.

Tampoco quiero que cada vez que me veas me recuerdes lo guapa que soy, ya que tengo otras cualidades y valores que sobresalen y que también me encanta escucharte entonar en forma de palabras que el viento las lleva hacia mi. Te voy a recordar algunas para la próxima vez que te encuentres conmigo:

  • Soy Inteligente
  • Soy Valiente
  • Soy Luchadora
  • Soy Creativa
  • Soy Perspicaz
  • Soy Sociable
  • Soy Divertida
  • Soy Empática
  • Soy Emocional
  • Soy Intuitiva
  • Soy Ágil
  • SOY UNA NIÑA, CUIDA TUS PALABRAS, CUÍDAME.

Solo pido igualdad, deja que elija mis juguetes, mis colores favoritos y no creas que por ser una niña me has de imponer ciertas cosas, deja que sea yo quien decida sobre mis gustos.

¡Solo pido igualdad, quiero decidir sobre la ropa que cubre mi cuerpo!

Déjame ser astronauta, científica, profesora, médica, escritora, chef o incluso deja que sea una alienígena si eso me hace feliz, porque solo pido igualdad y porque soy totalmente válida para ejercer de todo eso y sobre todas las cosas que me proponga ser.

Recuerda que mis bisabuelas me dieron el voto, mis abuelas el divorcio y mi mamá seguirá luchando para que yo tenga todo el DERECHO A DECIDIR, porque ella en el nombre de todas las niñas, sólo pide IGUALDAD.

¡LUCHEMOS JUNTAS POR LA IGUALDAD!

Aplica el desapego a tu vida

Qué se te pasa por la cabeza al leer eso, me encantan las frases porque son una gran forma de remover esos pensamientos que de no ser por estos toquecitos de reflexión, ni te darías cuenta que llevas dentro.

En mi humilde opinión el mundo necesita gente feliz y no buena, porque el buenisimo desde el punto en el que esta sociedad lo vive no es sano. Es decir, alguien es bueno/a desde dónde… Desde dónde le nace ese deseo de ayudar, si no es feliz es desde la carencia y para obtener un fin que normalmente es un beneficio propio.

En el caso contrario, si esa misma persona se siente plena consigo misma y feliz con su realidad, está llena de amor y podrá dar lo que tiene sin nisiquiera querer hacerlo porque estará transmitiendo eso que lleva dentro tan positivo.

No puedes dar algo que no tienes, por eso sánate, mímate y llénate de amor para transmitirlo a tu entorno y cosechar más de eso mismo. Además de practicar el desapego para evitar el sufrimiento innecesario que provoca el aferrarte a las cosas, las personas o las situaciones, porque vivir supone un cambio constante, un fluir continuo que no puedes parar aunque quieras. Hoy estás aquí y mañana sin darte cuenta ya ni conoces donde estás.

Aunque como siempre no tengo la verdad absoluta, ni tan siquiera un poco de verdad, tengo mi propia verdad, esa que me da la experiencia y que quiero que tú también observes en el resto y experimentes desde dónde actúa la gente para que te sirva de espejo y acabes viendo desde dónde actúas tú mismo.

Ya sabes, el verdadero cambio empieza en uno mismo. ¡Disfrútalo!

Gracias.

Conecta con tu niño/a interior

«Nunca es tarde para tener una infancia feliz»

Conecta con tu niñx interior

-¿Recuerdas a ese niño/a que fuiste? ¿Cómo era? ¿Cuáles eran sus motivaciones, impulsos, vivencias? ¿Sigues conectado con tu infancia o te identificas más con el mundo adulto lleno de preocupaciones, malestares y disgustos innecesarios?

Pues ese pequeño/a sigue vivo en tu interior y cada día te diriges a él/ella, cuida el modo en que tratas a ese niño indefenso. Y si nunca te habías planteado esta cuestión empieza a tomarla en cuenta porque es una manera muy fácil de tratarte, hablarte y mimarte muchísimo mejor cada día.

Observa a los niños/as de tu entorno, en el parque o en cualquier lugar como juegan despreocupados y se hablan sin conocerse de nada, tanto que en unos minutos ya parece que lleven toda una vida juntos y si se pelean por cualquier cuestión, al rato ya están como si nada, no se apegan a los estados de ánimo. Mantienen esa inocencia y pureza que nos falta a los adultos, sin ir más allá en ninguna situación y viviendo el momento presente. Hemos de aprender muchísimo de ellos/as y fijarnos en como resuelven conflictos o la manera en la que se relacionan es una muy buena forma de conectar con el ahora y hacer resurgir a tu niño interior, son muy buenos maestros.

Todas las edades que has vivido están dentro de ti y sino abrazas, integras y estás en paz con cada una de ellas, la vida se encargará de traerte situaciones y personas para que las confrontes y lo acabes haciendo, puesto que cuando naces eres un lienzo en blanco que se va rellenando a través de experiencias que van fundando las creencias sobre las que basas tu vida, es decir, si tienes una mala experiencia en la infancia con un perro eso hará que no te gusten los perros (creencia) y así con todas las situaciones que vives durante tu vida. Esto se aplica a las vivencias positivas también y todo eso sumado a todas las etapas de tu vida van moldeando tu forma de ser para dar lugar a quien eres hoy en día.

Es fácil confundir a este niño sanador con los que abundan en la sociedad, los niños egoicos y peleados con la figura paterna/materna, que claman a los cuatro vientos atención en forma de ira, tiranía, despotismo, superioridad o casi cualquier forma válida para apagar su afán de protagonismo.

La herida comienza en el parto, cuando hay una sensación de unidad y de Ser, que te arrebatan con el nacimiento por eso empiezas a crear esa máscara y a intentar agradar a todos/as para evitar sentir de nuevo esa sensación de soledad y rechazo sin darte cuenta de que al final estás en el camino contrario al que te hará sentir plenitud sin necesitar a nadie ni nada más que tú mismo/a.

Para no alargarme más, te diré que para que conectes con tu niño interior y lo sanes llegando a esas heridas de la infancia que tanto te marcaron y que seguramente olvidaste porque es el proceder de la mente con los hechos negativos; que tomes papel, lápiz, unas fotos de cuando eras pequeño y un espejo donde poder mirarte y empieces a hacerte preguntas que vas a responder con la mano contraria a la que escribes normalmente.

Si eres diestro, la mano derecha escribe las preguntas y la izquierda las contesta (el niño interior) y viceversa si eres zurdo. A la vez miras las fotos de tu infancia y te miras en ese espejo donde verás reflejado al adulto en el que te has convertido. Te irás metiendo hasta entrar en trance y seguramente sentirás muchísimo dolor, necesario para liberarte de él por eso es un proceso verdaderamente sanador.

Tu niño/a interior encontrará la persona que más necesita que no es ni a papá, ni a mamá, de donde nacen tantos conflictos de pareja por buscar a nuestros padres que ya cumplieron su función en su día, ni a un entorno entorpecedor y condicionante, sino a TI MISMO.

Recuerda, ese niño te necesita a ti y te ha estado buscando siempre, corresponde a ese pequeño, mímalo, háblale con cariño y abraza toda su naturaleza, condición y actitudes. Y de paso disfruta de él, salta, juega, brinca y baila.

ESE NIÑO/A ERES TÚ.

Como siempre no quiero que te creas nada sino que pruebes a comprobarlo por tu propia experiencia, ser escéptico no es nada malo si abres tus ideas a corroborar la otra cara de la moneda.

GRACIAS.

Libertad de expresión sin libertad de pensamiento

-¡PARA! ¡LEE DE NUEVO EL TÍTULO!

-¿Eres libre de pensamiento?… Realmente crees estar pensando en cada momento lo que quieres pensar, ejerces el control sobre lo que ronda tu cabecita o ¿al menos lo intentas?

Es una incongruencia sentir la libertad de expresión como tal, sin tener libertad de pensamiento y puede que estés en ese punto.

Naces libre, en un estado de pureza e inocencia tan pleno y poco a poco tus neuronas espejo hacen que empieces a absorber toda una cantidad de información que tu entorno va proporcionándote y eso va condicionando tu existencia. Empiezas a hablar en un idioma, a ser de una determinada forma, de un equipo de fútbol, a tener una serie de gustos que crees haber elegido pero que van a depender del entorno en el que nazcas (pais, ciudad, pueblo…) No es casualidad que la mayoría de personas de una ciudad sean de un mismo equipo de fútbol o hablen con un acento peculiar, es gracias a todos estos condicionantes que encima creemos haber elegido por decisión propia.

También dependiendo del sexo con el que hayas nacido te habrán inculcado una serie de valores o se esperan ciertas cosas de ti. Aunque confío mucho en el trabajo que se está haciendo para que esas diferencias desaparezcan y dejemos a nuestras hijas, sobretodo, esa capacidad de decisión. Porque seamos realistas, las niñas somos las peor paradas en este arduo asunto.

Saliendo de debates, después de esa cantidad de condicionantes y «lavados de cerebro» realizados con todo el amor del mundo por parte de nuestro entorno: ¿aún crees ser libre de pensamiento?…

(Y estoy obviando todo ese círculo vicioso en el que entras a los 3 años, llamado Sistema Educativo, basado en la competitividad y en que todos tenemos que llegar al mismo peldaño de la escalera, sin tener en cuenta ni la personalidad, ni el entorno, ni nada básicamente.)

Entonces, te voy a formular la pregunta de una forma diferente: ¿Crees que todo tu potencial, tu Ser, lo que llevas dentro, está siendo explotado por completo para mostrarse ahí fuera y ayudar directa o indirectamente a esta sociedad en la que vives?

Ve hacia dentro, mira que puedes cambiar, que puedes transformar a través de la comprensión y la aceptación. Ábrete con humildad y valentía a cuestionar tu manera de pensar y ver la vida, hacia otros horizontes, aunque después los descartes y sigas con tus formas convencionales (no digo ni peores ni mejores).

Ábrete hacia el camino del aprendizaje y nuevas oportunidades llegarán.

Ya sólo me queda añadir:

-«No te creas nada, verifícalo con tu experiencia y halla tu verdad, la tuya propia, esa que te hará libre»

¡¡Gracias!!

Buena suerte, mala suerte, quién sabe…

Hoy te voy a narrar un cuento filosófico que a mi me hizo pensar muchísimo la primera vez que supe de él y que aún a día de hoy conservo en mi memoria para traerlo a la conciencia cada vez que me veo inmersa en ese afán humano de etiquetar hasta el más mínimo suceso, si yo hubiese nacido planta; ¡Qué fácil sería todo!

«Buena suerte, mala suerte, quién sabe»

Un granjero vivía en una pequeña y pobre aldea. Sus vecinos le consideraban afortunado porque tenía un caballo con el que podía arar su campo. Un día el caballo se escapó a las montañas. Al enterarse los vecinos acudieron a consolar al granjero por su pérdida. “Qué mala suerte”, le decían. El granjero les respondía: “mala suerte, buena suerte, quién sabe”.

Unos días más tarde el caballo regresó trayendo consigo varios caballos salvajes. Los vecinos fueron a casa del granjero, esta vez a felicitarle por su buena suerte. “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”, contestó el granjero.

El hijo del granjero intentó domar a uno de los caballos salvajes pero se cayó y se rompió una pierna. Otra vez, los vecinos se lamentaban de la mala suerte del granjero y otra vez el anciano granjero les contestó: “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”.

Días más tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a los jóvenes al ejército. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna rota. Los aldeanos, ¡cómo no!, comentaban la buena suerte del granjero y cómo no, el granjero les dijo: “Buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe?”.

Pues eso, está comprobadísimo que para poder etiquetar con certeza y sin equivocarnos en la previsión, un hecho como positivo o negativo han de pasar de 5 a 10 años. Así que, estás haciéndolo mal seguramente (yo soy la primera que cometo ese error a diario)

¿Vas a pensar en este cuento la próxima vez que te fustigues con tu mala suerte ante ciertos sucesos? Espero que si o que al menos empieces a tomar conciencia de la cantidad de mensajes negativos que te mandas a diario y que no sirven para nada, ese es ya un gran paso hacia la libertad, hacia poder tomar las riendas de tu vida entrenando el músculo de la razón.

-¿Tiene solución? No le des vueltas, resuélvelo.

-No tiene solución. No le des vueltas, pasa a otro asunto.

De todas formas no te creas nada y compruébalo con tu propia experiencia, verás la cantidad de oportunidades que te proporciona la vida para poner este cuento en práctica.

¡GRACIAS!

Breve introducción al eneagrama de la personalidad

«Lo que no haces consciente se manifiesta en tu vida como destino» Carl G. Yung

Esta especie de círculo satánico (así lo pensé yo la primera vez que oí hablar de él), no es más que una herramienta de autoconocimiento que describe a grandes rasgos 9 tipos de personalidades, 9 cielos pero también 9 infiernos.

Está comprobado empíricamente que todos/as tenemos un eneatipo dominante. Además podemos tirar hacia los números que tenemos a nuestro alrededor, las llamadas alas y a este factor añádele que cada número tira a otros dos que son las respectivas líneas que están dentro del círculo y unen unos con otros. Al final todos/as poseemos un poco de todos por eso para llegar a sentir cual eres has de conocer cada uno de ellos en profundidad.

Cuando estás en tu Ser tiras hacía el 9 y en el Ego al 3

Voy a entrar en faena, ten en cuenta que explicaré cada uno de ellos tiranizados por sus egos, es decir, la parte oscura, cuando no están plenos porque es más fácil que identifiques cual eres, encuentres el porqué de tus acciones y problemas y puedas trabajar sobre esto.

Eneatipos emocionales 2,3,4: Preguntas que te haces si perteneces a esta triada; ¿Quién soy? o ¿Quién he de ser? para que me quieran y para que me valoren. Buscan aprobación de los demás porque piensan demasiado en lo que el resto opina de ellos. Desarrollan una máscara para gustar, caer bien y agradar.

  • 2: «El ayudador», necesita amor, es una ONG ambulante constantemente ayudando pero dejando muestra de ello, que todos/as se enteren es lo más importante. Da al resto pero no a sí mismo porque busca la aprobación de los demás para sentirse querido. Delegan la felicidad a la multitud, la soledad es un infierno para el 2.
  • 3: «El triunfador», le gusta salir en las fotos para que reconozcan su triunfo y éxito por el cargo o el dinero que ganan. No valen por lo que son, sino por lo que consiguen, necesitando destacar a toda costa y dejando de lado todo lo demás, incluso a las personas más cercanas.
  • 4: «El especial», busca diferenciarse de la multitud mediante la creatividad y operando con un exceso de egocentrismo muy característico. Necesita llamar la atención a través del drama, los sentimientos y las emociones. Se considera a si mismo una oveja negra de la sociedad puesto que siempre anda huyendo de lo común y alejándose del camino trillado.

Eneatipos mentales 5, 6, 7: Esta triada, la del pensamiento, son los más inseguros del eneagrama y se caracterizan por un exceso de miedo y desconfianza causado por una mente de «cabra loca» siempre deambulando entre miles de ideas muchas sin coherencia. Tienen parálisis por análisis, es decir, piensan más que hacen.

  • 5: «El observador» teme expresar sus sentimientos, el arquetipo del doctor, catedrático investigador y pensador. No expresan lo que sienten porque les da miedo sentir. Teóricos pero no llevan nada a la práctica. Tímidos, introvertidos y solitarios.
  • 6: «El leal» no confía en él y teme tomar decisiones. La duda con patas no se encuentra ni en el eneagrama porque se siente identificado con todos por su indecisión al no confiar en si mismo/a. Quiere seguir el camino trillado siempre en su búsqueda infinita de la seguridad.
  • 7: «El entusiasta» no para, siempre dando botes con su sonrisa y el sentido del humor provocado por su sensación de vacío interior. Teme aburrirse porque no quiere profundizar en él y lo hace mediante su hiperactividad, la comida o las adicciones, esas son sus máscaras. Son los grandes adictos de esta sociedad.

Eneatipos viscerales 1, 8 y 9: Tienen un conflicto con la ira por una falta de serenidad. Buscan libertad, autonomía e independencia. No soportan que le digan lo que tienen que hacer.

  • 1: «El reformador» quiere ser perfecto y todo lo que hace o dice es lo mejor. Tiene una sensación de insuficiencia continua. Son neuróticos, juiciosos que creen tener la verdad absoluta. Poseen una autoexigencia voraz que les provoca ira y enfado.
  • 8: «La lujuria» tiene que controlarlo todo, expandirse. El arquetipo de jefe autoritario que provoca miedo en sus empleados. Se coloca la máscara del poder y el control para esconder su ternura interna que algún día lastimaron y que no quiere que se sepa que posee, vulnerabilidad acorazada.
  • 9: «El perezoso» tiene flojera de ánimo, representa la zona de comodidad. Es la inercia y dejadez. Para que estar de pie si puede estar sentado. Se infravalora porque no quiere conflicto, así que se amolda y acomoda a casi cualquier cosa. En un grupo no habla porque no quiere ira ni rabia y se somete a los demás. Eso si, petan una vez al año y se enteran todos por culpa de toda esa represión que llevan dentro y su falta de asertividad.

Con estas pinceladas espero haber plantado la semilla de tu curiosidad hacia el autoconocimiento más profundo y que sigas regándola para que florezca.

¡GRACIAS!