
Hoy voy a ser breve para hablar del desapego, eso que no te inculca para nada la sociedad. Es más, yo diría, que se asegura de darte el mensaje contrario desde bien pequeño/a para que quieras tener más y más, seas uno/a más para consumir y no rompas el ciclo sin fin de la insatisfacción aunque lo tengas absolutamente todo. La base del consumismo, tener y apegarte y si no te apegas, ya se aseguran de que contrates un seguro con el que «lo que sea» te dure eternamente (eso sí, por un buen pico).
Solo me pasaba para decirte que tener más de lo necesario solo hace que estés distraído, gastes más energía de la que necesitas gastar seguramente porque no encuentras lo que de verdad buscas y que, incluso, tú identidad se encuentre muy dispersa, oculta entre todo eso que te sobra y todo gracias a que te aferras a muchas cosas y personas simplemente por el recuerdo de momentos ya pasados y que piensas que te volverán a dar.
O lo que es lo mismo, viviendo en el pasado imaginando el futuro mientras ves el presente pasar.
Aplicado a personas, grupos de personas de toda índole y objetos también de todo tipo, tales como recuerdos, ropa, fotos, cositas por si acaso…
El apego duele, aferrarse a las personas, los lugares o las cosas, duele porque la vida cambia en un instante y tenemos que cambiar con ella o del contrario ésta nos comerá. Aprendamos a fluir con las circunstancias, a dejar ir para dar espacio y estar receptivo/a a lo nuevo que vendrá. Olvida la vieja frase de…»Mejor malo conocido» y permítete abrirte a los cambios con alegría.
-¿Y tú, qué opinas? ¿Relacionas consumismo y apego o por el contrario piensas que no tienen nada que ver?
Y por último, no te creas nada y verifícalo con tu propia experiencia.
Gracias.



