DESAPEGO

Hoy voy a ser breve para hablar del desapego, eso que no te inculca para nada la sociedad. Es más, yo diría, que se asegura de darte el mensaje contrario desde bien pequeño/a para que quieras tener más y más, seas uno/a más para consumir y no rompas el ciclo sin fin de la insatisfacción aunque lo tengas absolutamente todo. La base del consumismo, tener y apegarte y si no te apegas, ya se aseguran de que contrates un seguro con el que «lo que sea» te dure eternamente (eso sí, por un buen pico).

Solo me pasaba para decirte que tener más de lo necesario solo hace que estés distraído, gastes más energía de la que necesitas gastar seguramente porque no encuentras lo que de verdad buscas y que, incluso, tú identidad se encuentre muy dispersa, oculta entre todo eso que te sobra y todo gracias a que te aferras a muchas cosas y personas simplemente por el recuerdo de momentos ya pasados y que piensas que te volverán a dar.

O lo que es lo mismo, viviendo en el pasado imaginando el futuro mientras ves el presente pasar.

Aplicado a personas, grupos de personas de toda índole y objetos también de todo tipo, tales como recuerdos, ropa, fotos, cositas por si acaso…

El apego duele, aferrarse a las personas, los lugares o las cosas, duele porque la vida cambia en un instante y tenemos que cambiar con ella o del contrario ésta nos comerá. Aprendamos a fluir con las circunstancias, a dejar ir para dar espacio y estar receptivo/a a lo nuevo que vendrá. Olvida la vieja frase de…»Mejor malo conocido» y permítete abrirte a los cambios con alegría.

-¿Y tú, qué opinas? ¿Relacionas consumismo y apego o por el contrario piensas que no tienen nada que ver?

Y por último, no te creas nada y verifícalo con tu propia experiencia.

Gracias.

Iluminación

Sólo tienes que escucharte en cada decisión, en cada opinión y elección por pequeña que te parezca para ser consciente de lo que de verdad sientes y crees, de tus verdaderos valores.

No pasa nada si va en contra de lo socialmente establecido o si por el contrario tu decisión baila al son de lo «normal», mientras hayas tomado las riendas de tus actos.

-¡Qué más da lo demás! -Opinólogos/as incluídos…

También puedes practicar la espontaneidad, la tan castigada espontaneidad y dejarte llevar por lo que te apetece en ese justo momento sin buscar más razones que la simple excusa de tener ganas, aunque te salga mal. Pero es lo que te apetecía y estarás satisfecho/a al recordar que hiciste lo que creías que tenías que hacer porque equivocarse no está mal y si te sale bien eso que te llevas.

-¡Adelánte! -¡Hazlo!… -Equivocarse es señal de que estás vivo/a…

Y tras esto te sentirás pleno, en paz, porque habrás sido fiel a ti mismo/a.

Para mí eso también es iluminación: coger una linterna y dar luz a tu interior, bien meditando las posibilidades o de forma instantánea haciendo lo que tengas ganas de hacer simplemente porque sí.

Y así poco a poco, decisión tras decisión, serás dueño/a de tu vida. Puesto que la vida es la suma de todos esos momentos y en consecuencia habrás forjado la tuya en consonancia con tus propias creencias.

No te creas nada y compruébalo por ti mismo/a. Siente esa satisfacción y plenitud propias de la iluminación en tu vida sin la necesidad de hacer grandes esfuerzos. ¡Verás que engancha!

-¡No te arrepentirás!

¡Gracias!

Aplica el desapego a tu vida

Qué se te pasa por la cabeza al leer eso, me encantan las frases porque son una gran forma de remover esos pensamientos que de no ser por estos toquecitos de reflexión, ni te darías cuenta que llevas dentro.

En mi humilde opinión el mundo necesita gente feliz y no buena, porque el buenisimo desde el punto en el que esta sociedad lo vive no es sano. Es decir, alguien es bueno/a desde dónde… Desde dónde le nace ese deseo de ayudar, si no es feliz es desde la carencia y para obtener un fin que normalmente es un beneficio propio.

En el caso contrario, si esa misma persona se siente plena consigo misma y feliz con su realidad, está llena de amor y podrá dar lo que tiene sin nisiquiera querer hacerlo porque estará transmitiendo eso que lleva dentro tan positivo.

No puedes dar algo que no tienes, por eso sánate, mímate y llénate de amor para transmitirlo a tu entorno y cosechar más de eso mismo. Además de practicar el desapego para evitar el sufrimiento innecesario que provoca el aferrarte a las cosas, las personas o las situaciones, porque vivir supone un cambio constante, un fluir continuo que no puedes parar aunque quieras. Hoy estás aquí y mañana sin darte cuenta ya ni conoces donde estás.

Aunque como siempre no tengo la verdad absoluta, ni tan siquiera un poco de verdad, tengo mi propia verdad, esa que me da la experiencia y que quiero que tú también observes en el resto y experimentes desde dónde actúa la gente para que te sirva de espejo y acabes viendo desde dónde actúas tú mismo.

Ya sabes, el verdadero cambio empieza en uno mismo. ¡Disfrútalo!

Gracias.

Libertad de expresión sin libertad de pensamiento

-¡PARA! ¡LEE DE NUEVO EL TÍTULO!

-¿Eres libre de pensamiento?… Realmente crees estar pensando en cada momento lo que quieres pensar, ejerces el control sobre lo que ronda tu cabecita o ¿al menos lo intentas?

Es una incongruencia sentir la libertad de expresión como tal, sin tener libertad de pensamiento y puede que estés en ese punto.

Naces libre, en un estado de pureza e inocencia tan pleno y poco a poco tus neuronas espejo hacen que empieces a absorber toda una cantidad de información que tu entorno va proporcionándote y eso va condicionando tu existencia. Empiezas a hablar en un idioma, a ser de una determinada forma, de un equipo de fútbol, a tener una serie de gustos que crees haber elegido pero que van a depender del entorno en el que nazcas (pais, ciudad, pueblo…) No es casualidad que la mayoría de personas de una ciudad sean de un mismo equipo de fútbol o hablen con un acento peculiar, es gracias a todos estos condicionantes que encima creemos haber elegido por decisión propia.

También dependiendo del sexo con el que hayas nacido te habrán inculcado una serie de valores o se esperan ciertas cosas de ti. Aunque confío mucho en el trabajo que se está haciendo para que esas diferencias desaparezcan y dejemos a nuestras hijas, sobretodo, esa capacidad de decisión. Porque seamos realistas, las niñas somos las peor paradas en este arduo asunto.

Saliendo de debates, después de esa cantidad de condicionantes y «lavados de cerebro» realizados con todo el amor del mundo por parte de nuestro entorno: ¿aún crees ser libre de pensamiento?…

(Y estoy obviando todo ese círculo vicioso en el que entras a los 3 años, llamado Sistema Educativo, basado en la competitividad y en que todos tenemos que llegar al mismo peldaño de la escalera, sin tener en cuenta ni la personalidad, ni el entorno, ni nada básicamente.)

Entonces, te voy a formular la pregunta de una forma diferente: ¿Crees que todo tu potencial, tu Ser, lo que llevas dentro, está siendo explotado por completo para mostrarse ahí fuera y ayudar directa o indirectamente a esta sociedad en la que vives?

Ve hacia dentro, mira que puedes cambiar, que puedes transformar a través de la comprensión y la aceptación. Ábrete con humildad y valentía a cuestionar tu manera de pensar y ver la vida, hacia otros horizontes, aunque después los descartes y sigas con tus formas convencionales (no digo ni peores ni mejores).

Ábrete hacia el camino del aprendizaje y nuevas oportunidades llegarán.

Ya sólo me queda añadir:

-«No te creas nada, verifícalo con tu experiencia y halla tu verdad, la tuya propia, esa que te hará libre»

¡¡Gracias!!

Habrá cosas que te parezcan «injustas» que te sucedan, analiza lo que te estás diciendo. En realidad estás queriendo decir que algo no debía haberte pasado y negando el suceso tal cual es. Esto en vez de ayudar hace que tu mente entre en el bucle del victimismo que tanto le gusta y estarás perdido/a.-¡SAL DE AHÍ!

Ahora cambia injusto por algo más realista para tomar el control y no dejarlo en manos de quién sabe. Di que algo que te ha ocurrido no te gusta, mide las palabras con las que te hablas a ti mismo puesto que estás todo el día mandándote mensajes, empieza a ser consciente de ello y pregúntate de qué tipo son.

Cambia también la tan común frase: «Las cosas pasan por algo». Las cosas no pasan por algo, pasan para algo, un evento «A» sucede para hacer posible otro suceso «B» y la suma de éstos harán posible una experiencia «C» y así sucesivamente;

  • Una lágrima es para una pronta sonrisa.
  • Un fracaso para un pronto éxito.
  • Una ruptura es para un nuevo encuentro.

Cada cosa que vives es una nueva oportunidad y tu decides si la aprovechas o no con un simple cambio de semántica y entrenando el músculo de la aceptación.

GRACIAS.