Conecta con tu niño/a interior

«Nunca es tarde para tener una infancia feliz»

Conecta con tu niñx interior

-¿Recuerdas a ese niño/a que fuiste? ¿Cómo era? ¿Cuáles eran sus motivaciones, impulsos, vivencias? ¿Sigues conectado con tu infancia o te identificas más con el mundo adulto lleno de preocupaciones, malestares y disgustos innecesarios?

Pues ese pequeño/a sigue vivo en tu interior y cada día te diriges a él/ella, cuida el modo en que tratas a ese niño indefenso. Y si nunca te habías planteado esta cuestión empieza a tomarla en cuenta porque es una manera muy fácil de tratarte, hablarte y mimarte muchísimo mejor cada día.

Observa a los niños/as de tu entorno, en el parque o en cualquier lugar como juegan despreocupados y se hablan sin conocerse de nada, tanto que en unos minutos ya parece que lleven toda una vida juntos y si se pelean por cualquier cuestión, al rato ya están como si nada, no se apegan a los estados de ánimo. Mantienen esa inocencia y pureza que nos falta a los adultos, sin ir más allá en ninguna situación y viviendo el momento presente. Hemos de aprender muchísimo de ellos/as y fijarnos en como resuelven conflictos o la manera en la que se relacionan es una muy buena forma de conectar con el ahora y hacer resurgir a tu niño interior, son muy buenos maestros.

Todas las edades que has vivido están dentro de ti y sino abrazas, integras y estás en paz con cada una de ellas, la vida se encargará de traerte situaciones y personas para que las confrontes y lo acabes haciendo, puesto que cuando naces eres un lienzo en blanco que se va rellenando a través de experiencias que van fundando las creencias sobre las que basas tu vida, es decir, si tienes una mala experiencia en la infancia con un perro eso hará que no te gusten los perros (creencia) y así con todas las situaciones que vives durante tu vida. Esto se aplica a las vivencias positivas también y todo eso sumado a todas las etapas de tu vida van moldeando tu forma de ser para dar lugar a quien eres hoy en día.

Es fácil confundir a este niño sanador con los que abundan en la sociedad, los niños egoicos y peleados con la figura paterna/materna, que claman a los cuatro vientos atención en forma de ira, tiranía, despotismo, superioridad o casi cualquier forma válida para apagar su afán de protagonismo.

La herida comienza en el parto, cuando hay una sensación de unidad y de Ser, que te arrebatan con el nacimiento por eso empiezas a crear esa máscara y a intentar agradar a todos/as para evitar sentir de nuevo esa sensación de soledad y rechazo sin darte cuenta de que al final estás en el camino contrario al que te hará sentir plenitud sin necesitar a nadie ni nada más que tú mismo/a.

Para no alargarme más, te diré que para que conectes con tu niño interior y lo sanes llegando a esas heridas de la infancia que tanto te marcaron y que seguramente olvidaste porque es el proceder de la mente con los hechos negativos; que tomes papel, lápiz, unas fotos de cuando eras pequeño y un espejo donde poder mirarte y empieces a hacerte preguntas que vas a responder con la mano contraria a la que escribes normalmente.

Si eres diestro, la mano derecha escribe las preguntas y la izquierda las contesta (el niño interior) y viceversa si eres zurdo. A la vez miras las fotos de tu infancia y te miras en ese espejo donde verás reflejado al adulto en el que te has convertido. Te irás metiendo hasta entrar en trance y seguramente sentirás muchísimo dolor, necesario para liberarte de él por eso es un proceso verdaderamente sanador.

Tu niño/a interior encontrará la persona que más necesita que no es ni a papá, ni a mamá, de donde nacen tantos conflictos de pareja por buscar a nuestros padres que ya cumplieron su función en su día, ni a un entorno entorpecedor y condicionante, sino a TI MISMO.

Recuerda, ese niño te necesita a ti y te ha estado buscando siempre, corresponde a ese pequeño, mímalo, háblale con cariño y abraza toda su naturaleza, condición y actitudes. Y de paso disfruta de él, salta, juega, brinca y baila.

ESE NIÑO/A ERES TÚ.

Como siempre no quiero que te creas nada sino que pruebes a comprobarlo por tu propia experiencia, ser escéptico no es nada malo si abres tus ideas a corroborar la otra cara de la moneda.

GRACIAS.

Breve introducción al eneagrama de la personalidad

«Lo que no haces consciente se manifiesta en tu vida como destino» Carl G. Yung

Esta especie de círculo satánico (así lo pensé yo la primera vez que oí hablar de él), no es más que una herramienta de autoconocimiento que describe a grandes rasgos 9 tipos de personalidades, 9 cielos pero también 9 infiernos.

Está comprobado empíricamente que todos/as tenemos un eneatipo dominante. Además podemos tirar hacia los números que tenemos a nuestro alrededor, las llamadas alas y a este factor añádele que cada número tira a otros dos que son las respectivas líneas que están dentro del círculo y unen unos con otros. Al final todos/as poseemos un poco de todos por eso para llegar a sentir cual eres has de conocer cada uno de ellos en profundidad.

Cuando estás en tu Ser tiras hacía el 9 y en el Ego al 3

Voy a entrar en faena, ten en cuenta que explicaré cada uno de ellos tiranizados por sus egos, es decir, la parte oscura, cuando no están plenos porque es más fácil que identifiques cual eres, encuentres el porqué de tus acciones y problemas y puedas trabajar sobre esto.

Eneatipos emocionales 2,3,4: Preguntas que te haces si perteneces a esta triada; ¿Quién soy? o ¿Quién he de ser? para que me quieran y para que me valoren. Buscan aprobación de los demás porque piensan demasiado en lo que el resto opina de ellos. Desarrollan una máscara para gustar, caer bien y agradar.

  • 2: «El ayudador», necesita amor, es una ONG ambulante constantemente ayudando pero dejando muestra de ello, que todos/as se enteren es lo más importante. Da al resto pero no a sí mismo porque busca la aprobación de los demás para sentirse querido. Delegan la felicidad a la multitud, la soledad es un infierno para el 2.
  • 3: «El triunfador», le gusta salir en las fotos para que reconozcan su triunfo y éxito por el cargo o el dinero que ganan. No valen por lo que son, sino por lo que consiguen, necesitando destacar a toda costa y dejando de lado todo lo demás, incluso a las personas más cercanas.
  • 4: «El especial», busca diferenciarse de la multitud mediante la creatividad y operando con un exceso de egocentrismo muy característico. Necesita llamar la atención a través del drama, los sentimientos y las emociones. Se considera a si mismo una oveja negra de la sociedad puesto que siempre anda huyendo de lo común y alejándose del camino trillado.

Eneatipos mentales 5, 6, 7: Esta triada, la del pensamiento, son los más inseguros del eneagrama y se caracterizan por un exceso de miedo y desconfianza causado por una mente de «cabra loca» siempre deambulando entre miles de ideas muchas sin coherencia. Tienen parálisis por análisis, es decir, piensan más que hacen.

  • 5: «El observador» teme expresar sus sentimientos, el arquetipo del doctor, catedrático investigador y pensador. No expresan lo que sienten porque les da miedo sentir. Teóricos pero no llevan nada a la práctica. Tímidos, introvertidos y solitarios.
  • 6: «El leal» no confía en él y teme tomar decisiones. La duda con patas no se encuentra ni en el eneagrama porque se siente identificado con todos por su indecisión al no confiar en si mismo/a. Quiere seguir el camino trillado siempre en su búsqueda infinita de la seguridad.
  • 7: «El entusiasta» no para, siempre dando botes con su sonrisa y el sentido del humor provocado por su sensación de vacío interior. Teme aburrirse porque no quiere profundizar en él y lo hace mediante su hiperactividad, la comida o las adicciones, esas son sus máscaras. Son los grandes adictos de esta sociedad.

Eneatipos viscerales 1, 8 y 9: Tienen un conflicto con la ira por una falta de serenidad. Buscan libertad, autonomía e independencia. No soportan que le digan lo que tienen que hacer.

  • 1: «El reformador» quiere ser perfecto y todo lo que hace o dice es lo mejor. Tiene una sensación de insuficiencia continua. Son neuróticos, juiciosos que creen tener la verdad absoluta. Poseen una autoexigencia voraz que les provoca ira y enfado.
  • 8: «La lujuria» tiene que controlarlo todo, expandirse. El arquetipo de jefe autoritario que provoca miedo en sus empleados. Se coloca la máscara del poder y el control para esconder su ternura interna que algún día lastimaron y que no quiere que se sepa que posee, vulnerabilidad acorazada.
  • 9: «El perezoso» tiene flojera de ánimo, representa la zona de comodidad. Es la inercia y dejadez. Para que estar de pie si puede estar sentado. Se infravalora porque no quiere conflicto, así que se amolda y acomoda a casi cualquier cosa. En un grupo no habla porque no quiere ira ni rabia y se somete a los demás. Eso si, petan una vez al año y se enteran todos por culpa de toda esa represión que llevan dentro y su falta de asertividad.

Con estas pinceladas espero haber plantado la semilla de tu curiosidad hacia el autoconocimiento más profundo y que sigas regándola para que florezca.

¡GRACIAS!

Una sociedad prefabricada

«Cuando encuentres que estás del lado de la mayoría, es hora de hacer una pausa y reflexionar»

“Un hombre se encontró un huevo de águila. Se lo llevó y lo colocó en el nido de una gallina de corral. El aguilucho fue incubado y creció con la nidada de pollos.

Durante toda su vida, el águila hizo lo mismo que hacían los pollos, pensando que era un pollo. Escarbaba la tierra en busca de gusanos e insectos, piando y cacareando. Incluso sacudía las alas y volaba unos metros por el aire, al igual que los pollos. Después de todo, ¿no es así como vuelan los pollos?

Pasaron los años y el águila se hizo adulta. Un día divisó muy por encima de ella, en el límpido cielo, una magnifica ave que flotaba elegante y majestuosamente por entre las corrientes de aire, moviendo apenas sus poderosas alas doradas.

El águila miraba asombrada hacia arriba. – ¿Qué es eso?, preguntó a una gallina vieja que estaba junto a ella.

– Es el águila, la reina de las aves -respondió la gallina- Pero no pienses en ello. Tú y yo somos diferentes a ella.

De manera que el águila no volvió a pensar en ello. Y vivió y murió creyendo que era una gallina de corral”.

Me encantan los cuentos para reflexionar nos trasladan a nuestra infancia haciendo resurgir nuestro niño/a interior ese que todos/as llevamos dentro y que tienes que cuidar y hablar con mucha delicadeza. Si piensas que te diriges a ese pequeño/a en vez de a ti mismo, cuidarás más las palabras con las que te hablas cada día.

La metáfora del cuento está clara, en esta sociedad prefabricada nos han condicionado a ser gallinas de corral. Empezando por el sistema educativo tan estricto, contraproducente y competitivo. Lo vivo a diario con mi hija de 5 años inmersa de pleno en él, considerando a los peques como seres vacíos, hojas en blanco cuando no es así.

Los seres humanos nacemos con un potencial innato y la escuela tendría que enseñar a sacarle el mayor partido siendo esa llama que enciende la mecha de cada uno/a de nosotros/as y exprimir así toda nuestra sabiduría. Sin juzgar al pez por su forma de trepar árboles, frase que representa profundamente la educación que tenemos, para continuar con ese adoctrinamiento masivo que a la mayoría nos anula el interés por aprender, proceso basado en despertar la curiosidad humana y no anularla con deberes y obligaciones diarias.

Con esto no quiero decir que no sirva a nadie, por supuesto que a una minoría servirá porque partimos de que no somos iguales, hecho que el sistema educativo debería de tener en cuenta proporcionando una muy amplia educación emocional desde bien pequeños.

Así fruto de todo esto, crecemos identificados con la gallina de corral alimentando este sistema de creencias que sostiene los cimientos de una sociedad vacía, egoica , infeliz, materialista y carente de valores.

Te invito a hacer pausas cada vez que te encuentres del lado de la mayoría para que recapacites y pienses si lo haces por decisión propia o no y que así seas tú el cambio que quieras ver en el mundo.

GRACIAS