
Sólo tienes que escucharte en cada decisión, en cada opinión y elección por pequeña que te parezca para ser consciente de lo que de verdad sientes y crees, de tus verdaderos valores.
No pasa nada si va en contra de lo socialmente establecido o si por el contrario tu decisión baila al son de lo «normal», mientras hayas tomado las riendas de tus actos.
-¡Qué más da lo demás! -Opinólogos/as incluídos…
También puedes practicar la espontaneidad, la tan castigada espontaneidad y dejarte llevar por lo que te apetece en ese justo momento sin buscar más razones que la simple excusa de tener ganas, aunque te salga mal. Pero es lo que te apetecía y estarás satisfecho/a al recordar que hiciste lo que creías que tenías que hacer porque equivocarse no está mal y si te sale bien eso que te llevas.
-¡Adelánte! -¡Hazlo!… -Equivocarse es señal de que estás vivo/a…
Y tras esto te sentirás pleno, en paz, porque habrás sido fiel a ti mismo/a.
Para mí eso también es iluminación: coger una linterna y dar luz a tu interior, bien meditando las posibilidades o de forma instantánea haciendo lo que tengas ganas de hacer simplemente porque sí.
Y así poco a poco, decisión tras decisión, serás dueño/a de tu vida. Puesto que la vida es la suma de todos esos momentos y en consecuencia habrás forjado la tuya en consonancia con tus propias creencias.
No te creas nada y compruébalo por ti mismo/a. Siente esa satisfacción y plenitud propias de la iluminación en tu vida sin la necesidad de hacer grandes esfuerzos. ¡Verás que engancha!
-¡No te arrepentirás!
¡Gracias!