Comunicación y autoestima

«La primera necesidad es comunicarse» Madre Teresa de Calcuta

Antes de que empieces a leer quiero decirte nuevamente que no te creas nada, todo esto que a mi me ha servido tanto no tiene porqué funcionar también contigo. Trata de verificarlo absolutamente todo con tu experiencia y sólo así encontraras la verdad más valiosa para ti, la tuya y nada más que la tuya.

Pues ahora… ¡Al lío!

Tras asistir a una conferencia la semana anterior que ya descansa, sentí un deseo profundo de hablar sobre la comunicación tan importante en esta vida social que llevamos. El poder de la palabra y lo que nos cuesta expresarla fuera de nuestra zona de confort, nuestro círculo y ni que decir cuando se trata de un número amplio de personas, eso nos atormenta a unos cuantos/as.

He de reconocer que me incluyo en «esos cuántos», sufro unas taquicardias enormes cada vez que intento hablar en público y cuando consigo vencerlas apenas me expreso tal y como lo hago a diario y …¡Me mosquea mucho!

La autoestima, como no, juega un papel importantísimo en este tema. Todo el conjunto de reacciones exageradas del cuerpo ante un peligro no real como es el expresarse en público viene por una falta de seguridad en uno mismo tremenda, es decir, no creemos en el mensaje que transmitimos o si pero no nos vemos capacitados/as para transmitirlo. Llámalo aspecto físico, falta de vocabulario o un sinfín de trabas más que nos ponemos como excusas porque hablar en público confronta todos nuestros miedos más profundos como el miedo al ridículo.

Es decir, antepongo el hecho de lo que el resto vaya a llegar a pensar de mi que en la transmisión del propio mensaje. Fallo enorme, ya que cuando tu asistes a un acto multitudinario a escuchar a alguien concreto vas movido por el mensaje en sí y no por el mensajero.

En un acto de intercambio de palabras: «Es más importante el mensaje que el mensajero»

Quédate con esa frase y deja a un lado el qué dirán, anteponiendo una multitud desconocida a tu propia necesidad de expresar y compartir.

Pero claro en una sociedad que no ha sido educada sino mal educada y adoctrinada, la sociedad es un invernadero que nos ha dicho el mismo tipo de flor que debemos ser, pues no podemos esperar más de ésta.

Te prefieren callado en el sofá de casa que expresándote libremente allá por donde pisas.

Empieza a admirar a aquellos/as que se atreven a salir del camino trillado y en ese momento empezarás a nutrirte y tu propia semilla florecerá.

Deja de comparar y juzgar, la envidia dice mucho de lo que quieres aspirar a ser y que aún no has conseguido por eso cada uno/a envidia a alguien diferente y la razón no es más que esa. La próxima vez que la sientas úsala para reflejarte y entender a tu ser interior que emana de esa forma para enseñarte algo.

Deja de caer en ella y contágiate de la admiración mutua dejando de lado todos los impedimentos que te pones a diario para empezar a pensar en lo que de verdad quieres y sientes para expresarlo libremente con seguridad y autoestima.

Cuando seas capaz de expresarte cómodamente en un grupo mínimo de 100 personas habrás superado la prueba y sabrás que has llegado a un buen punto del autoconocimiento y desarrollo personal, de autoestima, sin ir más lejos puesto que esta palabra significa percepción de uno mismo, que mejor vocablo para definir esto de lo que hablo.

No pierdas ninguna oportunidad de transmitir eso que llevas dentro y crecer como persona, te beneficiará muchísimo porque estarás tomando el control de tus actos y no serán movidos por el miedo.

GRACIAS.

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