«Cuando encuentres que estás del lado de la mayoría, es hora de hacer una pausa y reflexionar»

“Un hombre se encontró un huevo de águila. Se lo llevó y lo colocó en el nido de una gallina de corral. El aguilucho fue incubado y creció con la nidada de pollos.
Durante toda su vida, el águila hizo lo mismo que hacían los pollos, pensando que era un pollo. Escarbaba la tierra en busca de gusanos e insectos, piando y cacareando. Incluso sacudía las alas y volaba unos metros por el aire, al igual que los pollos. Después de todo, ¿no es así como vuelan los pollos?
Pasaron los años y el águila se hizo adulta. Un día divisó muy por encima de ella, en el límpido cielo, una magnifica ave que flotaba elegante y majestuosamente por entre las corrientes de aire, moviendo apenas sus poderosas alas doradas.
El águila miraba asombrada hacia arriba. – ¿Qué es eso?, preguntó a una gallina vieja que estaba junto a ella.
– Es el águila, la reina de las aves -respondió la gallina- Pero no pienses en ello. Tú y yo somos diferentes a ella.
De manera que el águila no volvió a pensar en ello. Y vivió y murió creyendo que era una gallina de corral”.
Me encantan los cuentos para reflexionar nos trasladan a nuestra infancia haciendo resurgir nuestro niño/a interior ese que todos/as llevamos dentro y que tienes que cuidar y hablar con mucha delicadeza. Si piensas que te diriges a ese pequeño/a en vez de a ti mismo, cuidarás más las palabras con las que te hablas cada día.
La metáfora del cuento está clara, en esta sociedad prefabricada nos han condicionado a ser gallinas de corral. Empezando por el sistema educativo tan estricto, contraproducente y competitivo. Lo vivo a diario con mi hija de 5 años inmersa de pleno en él, considerando a los peques como seres vacíos, hojas en blanco cuando no es así.
Los seres humanos nacemos con un potencial innato y la escuela tendría que enseñar a sacarle el mayor partido siendo esa llama que enciende la mecha de cada uno/a de nosotros/as y exprimir así toda nuestra sabiduría. Sin juzgar al pez por su forma de trepar árboles, frase que representa profundamente la educación que tenemos, para continuar con ese adoctrinamiento masivo que a la mayoría nos anula el interés por aprender, proceso basado en despertar la curiosidad humana y no anularla con deberes y obligaciones diarias.
Con esto no quiero decir que no sirva a nadie, por supuesto que a una minoría servirá porque partimos de que no somos iguales, hecho que el sistema educativo debería de tener en cuenta proporcionando una muy amplia educación emocional desde bien pequeños.
Así fruto de todo esto, crecemos identificados con la gallina de corral alimentando este sistema de creencias que sostiene los cimientos de una sociedad vacía, egoica , infeliz, materialista y carente de valores.
Te invito a hacer pausas cada vez que te encuentres del lado de la mayoría para que recapacites y pienses si lo haces por decisión propia o no y que así seas tú el cambio que quieras ver en el mundo.
GRACIAS